Materiales seguros desde el primer día
Todas las pinturas son no tóxicas y aptas para contacto con la piel. Usamos papeles de textura artesanal y superficies lavables, así los más pequeños pueden experimentar sin restricciones y sin preocupaciones para las familias.
Educadoras con formación artística
Natalia, Valeria y Patricia acompañan cada sesión con formación en educación artística y experiencia con niños de 3 a 12 años. No corrigen ni dirigen: observan, sugieren y celebran cada descubrimiento.
Actividades que desarrollan motricidad fina
La pintura dactilar, la estampación manual y la mezcla de colores primarios fortalecen la coordinación ojo-mano y el control de los dedos. Cada actividad está diseñada para que el progreso se note sesión a sesión.
Proyectos que se llevan a casa
Al final de cada encuentro, los niños guardan sus creaciones en una carpeta personal. Los murales colectivos se exhiben en el taller y las obras individuales viajan a casa para que las familias vean el proceso, no solo el resultado.
Grupos reducidos y atención cercana
Trabajamos con un máximo de ocho niños por sesión. Así cada pequeño recibe el tiempo que necesita para expresarse, y las educadoras pueden adaptar las propuestas al ritmo y los intereses de cada grupo.
Un espacio que invita a ensuciarse
El taller está pensado para que el desorden sea parte del juego: mesas lavables, delantales, bandejas de texturas y un rincón de limpieza accesible. Los niños aprenden que el arte no tiene que ser perfecto para ser valioso.